Discurso de Gabriela Cerruti en la sesión de 16/12/08:
Intervención de la Diputada Gabriela Cerruti en la Sesión Especial del 16 de diciembre de 2008, tras las irregularidades de la votación del bloque PRO en la sesión del día 4 del mismo mes.
Transcripción
Señor presidente: voy a ser muy breve.
La verdad es que se habló mucho del periodismo y de lo que hizo el periodismo durante estos últimos días. Creo que sería interesante contar algo que me enseñó uno de mis maestros, Jacobo Timmerman, cuando yo comenzaba a hacer periodismo. Un día me dijo: “Nunca te acostumbres a lo que ves; lo que para vos es ordinario, para cualquier lector o lectora del diario puede ser extraordinario”.
Creo que lo que sucedió en los últimos días nos dio una gran enseñanza de cómo el periodismo y las minorías democráticas son la garantía profunda de la democracia. Por suerte, la sociedad reaccionó como reaccionó. Tengo la sensación, aunque quizás puedo equivocarme, que para los porteños y las porteñas esto no es “Legislandia” –como opina la mayoría de los que están aquí dentro–, sino que es el Parlamento de la Ciudad de Buenos Aires. El mismo Parlamento, la misma Legislatura, que ellos acompañaron cuando votaron a los constituyentes de 1996. No son tan distintos los porteños y las porteñas que hoy están mirando y opinando sobre lo que está sucediendo aquí, que votaron a los constituyentes que dieron la Constitución de 1996, cuando se pensó y se soñó a esta ciudad, cuando se hizo un acuerdo democrático de cómo se quería ser en el futuro, que tenía que ver con su historia y con su identidad. Pero también tenía que ver con pensar una ciudad moderna, con prácticas democráticas y transparentes.
Estamos hablando del canal Ciudad Abierta. Recuerdo que cuando hubo que buscarle un nombre a este canal pensamos en esa alternativa, porque esta ciudad en el siglo XVI se había fundado como una ciudad abierta; era raro en esa época: una ciudad sin fronteras, sin pozos, sin murallas; y esto la hacía más difícil de defender, pero también le daba una identidad.
Esta identidad se conservó con la Constitución del año 1996. Además, le agregó la voluntad, la vocación de toda la ciudadanía, de darse una agenda de inclusión social, de justicia social, de derechos humanos y de participación ciudadana. No es casual que las primeras leyes que se votaron en esta Legislatura hayan sido la de la creación de la Defensoría del Pueblo, la del Poder Judicial y la de la Audiencia Pública. Todas estas leyes tenían que ver con la forma de organización y de transparencia que está queriendo dar la sociedad.
Hoy, si no estamos a la altura de lo que la sociedad nos está reclamando es porque la sociedad no cambió, a pesar de que haya votado en cada momento a diferentes fuerzas políticas o a diferentes jefes de gobierno, porque apruebe o desapruebe una gestión, porque apruebe o desapruebe algo más o menos eficaz o algo más o menos eficiente. Los valores que forman a una sociedad, el pacto democrático, el pacto que hizo nacer a la Ciudad de Buenos Aires, no cambió.
No creo que sea casual que estemos en esta discusión en este momento, porque las formas son muy importantes, aunque no estoy de acuerdo con todo lo que aquí se ha dicho. Las formas en la democracia son la sustancia de la democracia. Los procedimientos en la democracia son la garantía fundamental de la democracia, al igual que en la Justicia. Las formas y los procedimientos garantizan el ejercicio de los deberes y el acceso pleno de la ciudadanía a las decisiones. Pero me parece que si ésta fue la gota que horadó la piedra, si éste fue el hecho ordinario que no podíamos ver por la naturalización de la convivencia, que la sociedad sigue viendo, porque continúa notando que es extraordinario, porque eso no tiene que suceder en el Parlamento de la Ciudad de Buenos Aires, fue porque algo más profundo sucedió durante todo el año y que, tal vez, sea más difícil de explicar desde el punto de vista periodístico: lo que también está en discusión es ese umbral de valores que se dio esta Ciudad y esta sociedad en el año 1996.
Recuerdo sesiones de este año en las que hemos tenido que discutir, como nunca se discutió en esta Ciudad durante los últimos diez años, cuestiones de derechos humanos. Se discutió si estaba bien o mal que alguien que estaba procesado o condenado por cuestiones relacionadas con los derechos humanos podía tener acceso a una función en el Estado. Ese umbral de valores, que tiene que ver con (…) si somos una sociedad justa, igualitaria y con acceso a la salud y a la educación para todos, forma parte de las formas y del fondo de lo que está en discusión.
Entonces, esta democracia, que se nutre de las formas, de los valores y de las conductas, en este momento debería ser capaz de repensar todo, y no de dar una salida que tenga que ver con lo que dijo algún diputado preopinante, sobre que tenemos que mandarlo a la Junta de Ética para que la sociedad civil vea que estamos haciendo algo. En realidad, tenemos que mandarlo allí porque está mal y porque las formas son muy importantes, así como también los valores y el umbral que esta sociedad se impuso para darse el pacto de creación y de nacimiento tiene que ser conservado. Esto es parte del debate de fondo que tenemos que darnos.
Creo, señor presidente que, al margen de la reforma del Reglamento que podamos hacer, hay algo que es fundamental y que tiene que ver con las conductas. No hay muchas maneras de garantizar algo en la democracia que no sea a través de las conductas. No hace falta que nos digan quién es cada uno de nosotros. No necesitamos detectores de huellas dactilares: nuestra identidad está perfectamente clara, es perfectamente transparente y esto lo han dicho otros diputados. No es un problema de reglamento; es un problema de apego a las formas y es un problema de conducta. Y no es casual que la falta de apego a las formas y la falta de conductas se den en un momento en que en la Ciudad de Buenos Aires está en discusión si vamos a seguir siendo la ciudad inclusiva, moderna, democrática, participativa y con salud, educación e igualdad para todos, que fue pensada en 1996.
Finalmente, señor presidente, los que trabajamos en política social siempre decimos que el corto y el largo plazo empiezan en el mismo momento. Es tan importante atender al chico que en este momento está consumiendo “paco” en la calle, como pensar en un plan de inclusión social para los chicos que están naciendo en este momento, teniendo en cuenta su crecimiento en el futuro.
Creo que todo lo que estamos aprobando hoy y todo lo que está en discusión, seguramente nos ayudará a responder lo que suceda en el corto plazo. Pero hoy también está empezando el largo plazo. Y el largo plazo tiene que ver con volver a hacer de esta Legislatura la herramienta que la sociedad porteña pensó y soñó para que sus representados defiendan, voten y fundamenten aquellas leyes que conviertan a esta ciudad en la que tuvo origen en 1996, o si vamos a volver a ser una ciudad donde el Estado y las empresas sean las que rigen el destino de los porteños y de las porteñas.





Proyectos Legislativos












