En una entrevista exclusiva con Buenos Aires 2 punto 0, la legisladora porteña dice que Mauricio Macri eligió el lugar de confrontación; que este año también hay candidaturas “testimoniales”; que con Daniel Scioli tienen diferencias “enormes” y que en el Estado fallan los sistemas de control.
Por Silvana Varela | buenosaires2punto0
Gabriela Cerruti, legisladora porteña, encabeza la lista de Nuevos Encuentro que adhiere a la candidatura de Daniel Filmus para Jefe de Gobierno de la Ciudad.
Cree que Mauricio Macri eligió sostener un lugar de confrontación con el gobierno nacional para buscar posicionarse como jefe de la oposición; que sólo “juega a seguro”; que hay muchas “candidaturas testimoniales” para octubre y que varios temas, tienen diferencias “enormes” con Daniel Scioli.
También sostiene que en el caso Schoklender, tratar de hacer creer que esto implica a las madres y que implica a todos los organismos de derechos humanos “forma parte del juego de las corporaciones mediáticas”; pero también que los sistemas de controles concomitantes adentro del Estado fallan.
-Faltan muy pocos días para las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, ¿Cuál es la propuesta de ustedes y cuáles son las chances que creés que pueden llegar a tener?
-Yo encabezo la lista de Nuevo Encuentro, que es una de las tres listas, dos de adhesión y una oficial, que lleva el Frente para la Victoria. Nosotros apoyamos la fórmula de (Daniel) Filmus y (Carlos) Tomada, como apoyamos a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner ahora y para una reelección y, claramente, lo que creemos es que hay que persistir en la construcción de una identidad que aglutine un espacio que comparte esta gran agenda por la cual transcurre esta gran avenida que es el proyecto nacional. Creemos que quedan muchas cosas por hacer, y que, sobre todo, hay que poner especial empeño sobre las formas que tienen las construcciones políticas en los diferentes distritos. En la Provincia de Buenos Aires, por eso Martín Sabbatella va a ser candidato a gobernador, aunque vayamos con la candidatura presidencial de Cristina Fernández de Kirchner; en la Ciudad de Buenos Aires, con nuestra lista de legisladores. Obviamente, en la Ciudad de Buenos Aires, la prioridad es terminar con el gobierno de (Mauricio) Macri; pero esta vez, tenemos el desafío de que esto tenga una segunda lectura en las elecciones, que es “No estamos disputando con Macri quién puede gestionar mejor la ciudad, sino que estamos disputando un proyecto de ciudad, un proyecto ideológico, un proyecto que tiene que ver con que si la ciudad va a ser más igualitaria o no, va a ser más moderna o no, con si la prioridad van a ser la salud, la educación y la inclusión social o si van a ser las empresas y los negociados”. Me parece que ahí, la propuesta va claramente en ese sentido y creo que estamos en condiciones, esta vez, de ganar la ciudad. Vamos a ver. Vamos a ver porque siempre que se arma el escenario electoral, todo cambia y las encuestas empiezan a cambiar todos los días. Faltan cuatro semanas, efectivamente votamos en cuatro domingos, así que falta muy poquito aunque hoy los temas de discusión son otros y parezca que sólo existe la despedida de Palermo.
-Macri, en muchas de las cuestiones que tienen que ver con gestión o falta de gestión, le echa la culpa al gobierno nacional o a la poca comunicación que ha tenido, vos que lo estudiaste durante mucho tiempo y lo biografiaste, ¿Te parece que tiene que ver con eso; creés que hay una falta de diálogo? ¿Realmente influyó esta diferencia ideológica entre ambos gobiernos o tiene que ver con una incapacidad de gestionar?
-Yo creo que Macri trató de hacerse fuerte en ese lugar. Me parece que, durante tres años y medio de su gestión, él se pensó a sí mismo como un contendiente de Cristina Kirchner en la elección presidencial; entonces, trató de construir su lugar, no como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, sino como el jefe de la oposición a Cristina (Kirchner), con lo cual era a él a quien no le convenía llegar a algún tipo de acuerdo y era a él a quien no le convenía salir de ese lugar de confrontación. Porque hubo una confrontación en estos cuatro años, generado por Macri, que creía que, de esa manera, crecía como opositor y ahora no pudo resolverlo porque no pudo ser candidato a presidente debido a que no le daban los números y no le daba la estructura. Entonces ahora, seguramente, si Macri pone empeño en seguir siendo jefe de la ciudad va a tratar de que su discurso sea el mismo porque eso es lo que él necesita. Después, la verdad es que en las cuestiones concretas en la Ciudad de Buenos Aires, hay una cantidad de cosas que son de la ciudad y de las que Macri nunca se quiso hacer cargo; pedirle a la Nación cuestiones que son cosas que puede resolver la policía Metropolitana por ejemplo, o lo que se debatió en su momento sobre la custodia de los hospitales, me parece que fueron temas que eran claramente responsabilidad de la ciudad y que él, con el “No se puede”, trató de deslindar responsabilidades.
-¿Te sorprendió cuando desistió de competir por la Nación?, porque evidentemente, durante tres años, él se preparó para ser el jefe de la oposición.
-Yo creo que él es una persona acostumbrada a sólo ir a lo seguro; es más, es una persona acostumbrada a no sólo tener todo lo que pide como algunos de nuestros hijos piden, sino a tenerlo antes de pedirlo, de haberlo deseado. No llegaba a tener nunca un capricho, digamos, porque tuvo todo antes de pedirlo. Entonces, me parece que en esta lectura, él siempre se bajó: se bajó en el 2003, que dijo que iba a ser candidato a presidente que no fue; se bajo de nuevo en el 2007, que de nuevo iba a ser candidato a presidente y no fue. Incluso, hay muchas candidaturas lanzadas ahora que uno piensa “Bueno, son candidaturas testimoniales”; la candidatura de Binner, ¿qué es?, la de Duhalde, ¿qué es?, no está disputando de verdad la presidencia del país. Pero tienen, de alguna manera, alguna convicción y allá van y la defienden. Me parece que lo de Macri no entra en ese terreno, él creía solamente que iba a pelear si podía ser presidente y, de alguna manera, yo creo que si lo pensás políticamente me parece que se equivocó. Me parece que si hoy Macri se hubiera aliado con Duhalde, por ahí estaría en otra discusión.
-Gabriela, dentro del espacio de lo que tiene que ver con lo nacional, ustedes, como bien decías al principio, van en adhesión al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y disputan de ahí para abajo el resto de los cargos, ¿Por qué Cristina sí, y por qué Scioli no, por ejemplo? ¿Cuál son las diferencias? O, ¿Por qué Filmus y Tomada sí, pero existe la necesidad de tener una lista de diputados diferente?
-Porque nosotros creemos que la discusión, en cada distrito y en cada territorio, tiene que ver básicamente con la construcción política. Entonces, claramente, nosotros creemos que no vamos a decir que somos más cristinistas que Scioli. Sí creemos que lo que expresa el proyecto nacional se expresa en una construcción política diferente a la de (Daniel) Scioli, diferente a la de Beder Herrera en La Rioja, diferente a la de (Gildo) Insfrán en Formosa, que son construcciones que venían previo a que naciera el kirchnerismo, pero el kirchnerismo no es el peronismo; el kirchnerismo es una conjugación de factores, de hechos ordinarios que dieron una situación extraordinaria. Que es este proyecto político, con esta agenda, con la cual muchos pueden estar de acuerdo, pero es la agenda de algunos sectores y de algunos grupos que la venían impulsando desde mucho más tiempo atrás y que, de alguna manera, está hecha carne en determinados sectores sociales. Nosotros creemos que hay que construir una fuerza política, que sea la que pueda garantizar que este proyecto se profundice y que hay que construir una fuerza política que sea la que puede expresar la profundización de la agenda que se llevó adelante hasta este momento. En temas de seguridad, por ejemplo, nosotros tenemos una distancia enorme con respecto a Scioli y aún en temas que tienen que ver con la inclusión social, como la Asignación Universal por Hijos no está expresada en la Provincia de Buenos Aires en la búsqueda de políticas universales en todas las políticas sociales que en la mayoría de los casos son clientelísticas y sólo están atravesadas por la Asignación Universal. Bueno, ni hablar de lo que se sucede en Formosa con los qom o con las poblaciones nativas, o lo que sucede con las alianzas electorales en La Rioja, o con la re-reelección en San Juan. Me parece que todas esas son expresiones del viejo peronismo que, obviamente, si sirven para que sea más fuerte el apoyo a este gobierno, bienvenido sea; pero lo que nosotros creemos es que, pensando en el 2015 y en la continuidad y profundización del proyecto, tenemos que apostar a una fuerza autónoma, alternativa, que garantice la profundización del proyecto.
-Lo mencionaste a Carlos Saúl Menem recién, y escribiste un libro en su momento sobre él contando justamente los trasfondos que veías entre bambalinas cuando lo seguiste durante muchos años para biografiarlo también, ¿Te sorprendió que en esta oportunidad haya sido también funcional al gobierno nacional?
-Yo creo que hay una serie de caudillos provinciales del peronismo que, básicamente, lo que tienen es mucha vocación de poder. Si hay algo en lo que nunca se han equivocado los viejos caudillos peronistas es en estar donde está el poder y se han acomodado de esa manera, y me parece que, en este momento, lo que quiere Menem es tener de nuevo un lugar y le es funcional a Beder Herrera y obviamente las situaciones en las provincias son muy distintas a la situación nacional, y no es por hablar desde un elitismo ni nada por el estilo. Digo, con respeto a lo que son las situaciones provinciales, Beber Herrera debe haber tenido que cerrar una situación provincial en la cual Menem tiene un nivel de reconocimiento y de respeto, que es lo trataba de explicar la gobernadora electa de Catamarca cuando explicaba por qué estaba Saadi ahí, porque a pesar de cómo lo miramos desde acá, desde Buenos Aires y desde los medios de Buenos Aires, en la propia provincia esos caudillos tienen un nivel de reconocimiento diferente, y de su propia gente. Y entonces, bueno, me parece que eso tiene que ver con una realidad provincial que se rompe construyendo otra cosa, y no tratando con la teoría de que los ladrillos hay que hacerlos con bosta y todo este tipo de cosas; creemos que se puede construir una cosa diferente y que no hay que apoyarse en lo nuevo para construir algo viejo.
-Estuviste también, por último, a cargo de la Secretaría de Derechos Humanos en su momento, ¿Te parece que la discusión que se plantea ahora en torno a Sergio Schoklender salpica, se ha agrandado a propósito para, de alguna forma, poder apuntar hacia una política que había sido un pilar del Gobierno nacional o se ha dado así porque el caso, evidentemente, es más grande y se le fue de las manos a alguien?
-El caso es escandaloso porque es escandaloso. Porque es un personaje como es, porque es un parricida, que tenía una segunda oportunidad y que volvió a estafar. Digo, no mucha gente en la vida tiene dos oportunidades; él tuvo dos oportunidades y en los dos casos es lo que es. Y yo entiendo que, periodísticamente, por el personaje de que se trata y la historia que tiene, estafando a las madres, primero mata a su madre y después estafa a las madres de la Argentina, cualquiera se haría un festín periodístico. Después, obviamente están todos los intereses en juego y tratar de hacer creer que esto implica a las madres y que implica a todos los organismos de derechos humanos como se ha dicho, esto sí que forma parte del juego de las corporaciones mediáticas y de que están encontrando un punto en el que, por una lado, le tiran al gobierno en general porque el gran valor simbólico de este gobierno, el gran campus cultural de este gobierno, son sin dudas los derechos humanos. Pero también tienen su propia pelea, y es que están implicados ellos en una causa por violación de derechos humanos, por apropiación de bebés. Dicho todo esto, la verdad es yo así como creo que el Plan de Vivienda de las madres es uno de los planes que podría ser modelo en cuanto al tipo de construcción de viviendas, tampoco entiendo cómo puedo ser que un personaje loco, psicópata, malo o todo lo que le quieras decir, pueda manejarse durante cuatro años entre el Estado nacional, el provincial, los municipios y todo lo demás, y que no haya saltado ninguna alarma, que ninguna auditoría haya saltado. Evidentemente, los sistemas de controles concomitantes adentro del Estado fallan, cuando una persona, por más mala que sea, puede hacer semejante descalabro.
-Y, dentro de las madres, ¿Hubo complicidad o hubo desconocimiento?
-Yo estoy convencida que hubo completo desconocimiento. Si hay algo en lo yo creo que debería todo el mundo hacerse una autocrítica, es que cada uno tiene que manejar lo que sabe manejar y no creer que se puede manejar cualquier cosa. Un plan de viviendas, con esa cantidad de viviendas y esa cantidad de plata: o ponés un profesional a manejarlo o puede pasar esto. Evidentemente, es un personaje que en la primera semana que salió logró fascinar a todos los comunicadores. La primera semana en que salió a hablar todos le daban aire como si estuvieran hablando con un estadista, me parece raro. Ahora, un Estado tiene que tener defensas aún para el personaje más maquiavélico que existe.
Fuente: http://www.buenosaires2punto0.com.ar/site/noticia.php?logi=52
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